¿Quién era Kircher?


ATHANASIUS KIRCHER fue un sabio jesuita alemán que representó el espíritu científico del siglo XVII. Nació en Geisa (Alemania) en 1602. Profesor de filosofía, matemáticas y lenguas orientales, se interesó por los más diversos temas del saber de su tiempo.

Fue el inventor de la linterna mágica, cartografió la Luna, las manchas solares y las corrientes marinas, ofreció hipótesis para interpretar la estructura interna de nuestro planeta, investigó el Vesubio descolgándose por su cráter, trató de descifrar los jeroglíficos egipcios, realizó experimentos de física y fisiología animal, observó la sangre al microscopio e inventó un sinnúmero de artilugios mecánicos.

Junto con Plinio, constituye el paradigma de la curiosidad científica y del gusto por el conocimiento, en cualquiera de sus formas.

miércoles, 17 de septiembre de 2008

El dilema de los elefantes


Un hombre anciano murió y dejó en herencia a sus tres hijos diecisiete elefantes. En el testamento dejó dispuesto que la mitad fueran para el hijo mayor, un tercio para el segundo y un noveno para el tercero.

Los hijos no sabían cómo hacer la división, porque no había modo de dividir exactamente diecisiete entre dos ni entre tres ni entre nueve. Y hasta parecían dispuestos a partir un elefante en trozos para terminar con aquella discusión. "Nuestro padre era tonto y nos ha dejado en herencia un dilema", decían.

En aquel momento acertó a pasar por allí, montado sobre su elefante, un ministro del rey que iba de viaje hacia Calcuta. Escuchó el problema de aquellos tres hermanos y les dijo: "No os preocupéis por tan poca cosa. Mirad: tomad mi elefante y haced ahora la división".

Los tres hermanos no entendían cómo aquel ministro podía ser tan generoso, habida cuenta de que necesitaría su elefante para proseguir su viaje, pero hicieron lo que el ministro les sugería. Ahora había dieciocho elefantes. El primer hijo cogió la mitad, es decir, nueve; el segundo cogió la tercera parte, es decir, seis y el tercero cogió la novena parte, es decir, dos elefantes. La suma hacía diecisiete.

Los tres hermanos, muy contentos, le dieron las gracias al ministro, que subió de nuevo a su elefante, el decimoctavo, y, despidiéndose de ellos, prosiguió tranquilamente su viaje hacia Calcuta.

(De un viejo cuento hindú)

1 comentario:

  1. jeje pero eso en realidad es trampa, por que ahí el primer hermano no se quedo con la mitad de 17 elefantes jeje...

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