¿Quién era Kircher?


ATHANASIUS KIRCHER fue un sabio jesuita alemán que representó el espíritu científico del siglo XVII. Nació en Geisa (Alemania) en 1602. Profesor de filosofía, matemáticas y lenguas orientales, se interesó por los más diversos temas del saber de su tiempo.

Fue el inventor de la linterna mágica, cartografió la Luna, las manchas solares y las corrientes marinas, ofreció hipótesis para interpretar la estructura interna de nuestro planeta, investigó el Vesubio descolgándose por su cráter, trató de descifrar los jeroglíficos egipcios, realizó experimentos de física y fisiología animal, observó la sangre al microscopio e inventó un sinnúmero de artilugios mecánicos.

Junto con Plinio, constituye el paradigma de la curiosidad científica y del gusto por el conocimiento, en cualquiera de sus formas.

viernes, 15 de febrero de 2008

Cruz Roja - Media Luna Roja - Cristal Rojo:

El 24 de junio de 1859, tuvo lugar la batalla de Solferino. En ella, el ejército austriaco fue derrotado por una coalición franco-italiana. La batalla, desarrollada en el norte de Italia, tuvo lugar en el marco histórico del proceso de la unificación italiana. Después de nueve horas de combate, las tropas austriacas tuvieron que rendirse, acusando numerosas bajas.

Un joven empresario suizo llamado Henri Dunant, estaba de paso por Italia: se dirigía a Argelia, para desarrollar allí un proyecto de instalación de fábricas de harinas. Al pasar aquella tarde por el campo de batalla, quedó profundamente impresionado: mientras caía la noche, unos 40.000 hombres habían quedado allí, agonizantes o heridos, completamente abandonados a su suerte. El espectáculo era dantesco.

Contemplar tanto sufrimiento humano, cambió radicalmente a Dunant, que olvidó su proyecto empresarial y, sin conocimientos médicos y ayudado por voluntarios de los pueblos próximos, se dedicó a socorrer a los soldados que pudo, de cualquiera de los dos bandos. Tres años después escribió “Recuerdos de Solferino”, donde propone la idea de crear una organización humanitaria, formada por voluntarios preparados para afrontar situaciones similares de asistencia a los heridos en mitad de un conflicto bélico.

Con esa idea se creó en Suiza en 1863 el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) y se llegó a unos acuerdos internacionales para garantizar que, en caso de conflicto armado, los militares heridos en campaña pudieran ser correctamente atendidos y que tanto el personal sanitario como sus vehículos e instalaciones gozaran de neutralidad en los ataques, identificándolos de forma clara. Como emblema, se adoptó la cruz roja por similitud con bandera suiza (con los colores invertidos). Cuando se extendió la organización a países musulmanes y judíos, se pensó que la cruz tenía un fuerte simbolismo religioso que podía ser ofensivo para ellos, por lo que se adoptaron emblemas alternativos: respectivamente, la media luna roja (en 1929) y el cristal rojo (en 2005). Algunos propusieron también la estrella de David roja, pero ésta no ha sido aún admitida oficialmente por el Comité Internacional.





Durante la Primera Guerra Mundial, el papel humanitario de la Cruz Roja fue providencial y mereció el Premio Nobel de la Paz de 1917. Gracias a los acuerdos internacionales de la Convención de La Haya (1907), pudo implicarse también en la atención a los prisioneros, favoreciendo el contacto con sus familias, para que éstas pudieran conocer el paradero y la situación de los soldados y permitiendo su intercambio y repatriación en los casos en que fue posible. La Cruz Roja fue ampliando sus competencias y propuso también la condena de las armas químicas y biológicas e instó a los gobiernos a que se respetase a la población civil durante los ataques, si bien no ha logrado en esto el apoyo abierto de muchas naciones.

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