¿Quién era Kircher?


ATHANASIUS KIRCHER fue un sabio jesuita alemán que representó el espíritu científico del siglo XVII. Nació en Geisa (Alemania) en 1602. Profesor de filosofía, matemáticas y lenguas orientales, se interesó por los más diversos temas del saber de su tiempo.

Fue el inventor de la linterna mágica, cartografió la Luna, las manchas solares y las corrientes marinas, ofreció hipótesis para interpretar la estructura interna de nuestro planeta, investigó el Vesubio descolgándose por su cráter, trató de descifrar los jeroglíficos egipcios, realizó experimentos de física y fisiología animal, observó la sangre al microscopio e inventó un sinnúmero de artilugios mecánicos.

Junto con Plinio, constituye el paradigma de la curiosidad científica y del gusto por el conocimiento, en cualquiera de sus formas.
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jueves, 24 de mayo de 2012

Lectio, de Dino Valls


LECTIO (2006)
Óleo sobre tabal
25 x 25 cm

La imagen que hemos elegido esta vez para la portada de Panace@ es, probablemente, una de las obras más conocidas de Dino Valls. Desde un estrecho primer plano, un rostro prepuberal ambiguo ─probablemente femenino, quizá masculino─ nos interroga a todos. El equilibrio y la simetría ocupan la totalidad del cuadro, extendiéndose por el fondo y por la forma, en un juego hábil de compensaciones mutuas. Ahí están los húmedos labios sensuales frente al desafío de la mirada; el violento cromatismo del rojo frente al azul de los paños quirúrgicos, evocando el anagrama clásico del yin y el yang taoístas, o el cuadrado frente al círculo, delimitando una imagen que pretende escenificar, en vivo, el añejo didactismo que guardan viejas láminas anatómicas.

Lectio es una obra de extraordinario impacto visual, impresionante en muchos sentidos. De entrada, impresiona la serenidad contenida del rostro y su mirada intemporal. Impresionan los alfileres entomológicos, largos esta vez, como agujas de acupuntura. Impresiona la minuciosidad de las etiquetas, que guardan el nombre de los diversos músculos faciales, escritos en nómina latina. Al verlas, nos viene a la cabeza el viejo adagio didáctico que sostenía, con el rigor de otros tiempos, que “la letra con sangre entra”. Impresionan las dos pinzas de campo tipo Backhaus, mordiendo los paños quirúrgicos para poder conciliar, con la fuerza afilada de sus puntas, la dualidad inconciliable del yin y el yang que nos rodea.  Impresiona también la pérdida de la cola de ambas cejas, como describen los manuales de semiología médica que ocurre en el hipotiroidismo. E impresiona, desde luego, la antigua sonoridad de aquellos nombres de ensalmo: orbicularis oculi, levator labii inferioris, depressor anguli oris, risorius santorinii, compressor nasi… Nomina si nescis, decía Linneo, perit et cognitio rerum. Lo que no se designa con un nombre, acaba cayendo en el olvido, se me ocurre traducir a mí con cierta manga ancha literaria.

Es también éste un cuadro profundamente evocador. Personalmente, uno de los temas de los que guardo mejor recuerdo de aquellas clases de Anatomía Humana  es precisamente el de la miología facial. Por contraposición a los grandes grupos musculotendinosos del tronco y de las extremidades, la musculatura del rostro siempre me pareció compuesta de músculos discretos y no especialmente bellos. Puestos en acción, sin embargo, son capaces de dar vivacidad al semblante y de transmitirnos un mensaje de emociones que, en los albores de nuestra especie, fue nuestro principal vehículo de comunicación, hasta que aprendimos a usar de la palabra.

Recuerdo que el profesor Orts Llorca le dedicó en su texto un capítulo delicioso a las bases anatómicas de la mímica y la gestualidad. Y aún se sigue reeditando aquel tratado de Anatomía artística del francés Moreaux, alumno de Duval, lleno de suculentos comentarios, pensados para orientar a los estudiantes de Bellas Artes en la tarea, siempre difícil, de traducir las emociones, que no vemos, en gestos que sí nos es dado apreciar. Magna lectio, pues. Magnífica y completa lección la que nos reserva Dino Valls en este cuadro.

Juan V. Fernández de la Gala
(Publicado en Panace@, Revista de Medicina, Lenguaje y Traducción. Vol. XI, nº 32, diciembre 2010)




miércoles, 23 de mayo de 2012

Flos, de Dino Valls



FLOS (2007)
Óleo sobre tabla
122 x 122 cm

Hermosa ejecución la de este cuadro de Valls, con factura hiperrealista y un contenido surrealista, particularmente complejo y rico.
Sublime, una vez más, el magnífico estudio anatómico del dimorfismo sexual humano, que no muestra en este caso la ambigüedad del púber, sino las morfologías ya decididamente adultas de dos jóvenes. La sensualidad cálida que se desprende de los cuerpos está mitigada por la fría estética de museo en la que están inmersos, donde todos los objetos figuran minuciosamente etiquetados, clasificados y catalogados. Hasta ellos mismos sostienen en la mano sus propias etiquetas, que los definen, los numeran y los clasifican.

Lo vegetal y lo animal se distribuyen en el cuadro en perfecto equilibrio de opuestos. En el espacio central, ante la mitad derecha de la cajonera, se nos muestran especímenes vegetales desecados y herborizados, que cuelgan en sus marcos o se extienden por el suelo. No podía faltar la mandrágora, planta rabínica de la fecundidad y hierba mágica donde las haya. La mitad izquierda, en cambio, es el reducto de lo humano, del ser que conoce, nombra y domina a las demás criaturas. En ambos márgenes se disponen, en columna, las radiografías de un lirio y de una pelvis, láminas botánicas e ilustraciones anatómicas de época diversa, dispuestas con buscada simetría. Para acentuar la antítesis, aquí las posiciones se invierten: lo vegetal crece a la izquierda y lo humano a la derecha.

Muchas de esas ilustraciones son perfectamente reconocibles y nos remiten a obras clave de la historia de la Medicina y de la ciencia. Ahí están, por ejemplo, las precauciones para la recolección de la mandrágora, tal como aparecen en las versiones medievales de la obra de Dioscórides o el método de taxonomía vegetal que Carlos Linneo expuso en su Systema Naturae de 1735, basado en la anatomía sexual de la flor.

Dino Valls ha reproducido también en tintas carmesíes dos fragmentos de un viejo diccionario: aparece a la izquierda definido el término “flor” (o flos, que da título en latín al cuadro) y a la derecha el adjetivo “fugaz”. Dos términos que se dirían hechos el uno para el otro. A la luz de esta clave, los elementos del cuadro se reorganizan y cobran matices nuevos. Aparece, por ejemplo, la inevitable referencia al paso del tiempo, que hace brotar la flor y luego la marchita, que hace crecer los frutos y los madura en su sazón, que impone el curso de las estaciones e impulsa al hombre a recorrer las etapas de su vida en un lapso que nos puede parecer mortalmente eterno o vitalmente fugaz, según sea el ánimo.

Visto en su conjunto, el cuadro simula un mosaico de 36 teselas iguales, perfectamente cuadradas. En la simbología del médico y alquimista Cornelius Agrippa, esta peculiar estructura  de orden seis corresponde al cuadrado mágico del sol, un astro que hoy nos sigue pareciendo igual de mágico, en la medida en que permite la fotosíntesis vegetal y mueve así la rueda biomásica y bioenergética de los ecosistemas. Hay ─se aprecia bien─ una clara división del cuadro en dos espacios, separados por una frontera muy neta que recorre el mueble, se prolonga en el zócalo y continúa hasta hender el propio suelo. Y fíjense en cómo el papel transgresor corresponde en este caso a la mujer, que no sólo se atreve a tantear este límite con la punta de sus pies, sino que su rostro y su pecho invaden claramente el territorio ajeno. Es difícil no ver aquí una alusión al Génesis bíblico, sus árboles de la ciencia y sus manzanas del pecado original o quizá una referencia a la particular forma femenina de ser, más sensible a lo instintivo, a lo inconsciente y a ese mundo vegetal y primigenio que le es propio. En esta misma línea de interpretación, nótese cómo el extraño tocado masculino oculta las orejas, que en la mujer, sin embargo, quedan expuestas al aire del mundo y permanecen alerta a todas sus señales.

Noten también, nadando en los detalles, las excoriaciones y rasguños en el antebrazo del joven, similares a los que suelen presentar los jardineros. O adviertan el hecho de que ambas figuras sostienen, ocultas a la espalda, unas tijeras de podar, como si de verdad fuesen jardineros de aquel primitivo Edén paradisíaco. Alargada es la hoja de una de ellas, recurvada la otra. Parecen referencias sexuales inquietantes y quizá aludan a la castración freudiana o al papel de la ciencia que, en su ejercicio de conocer el mundo, escinde, colecta, secciona y disecciona todo lo que encuentra a su paso. Sólo una mirada detenida permite percatarse de que las tijeras son armas incompletas: presentan una sola hoja y la otra mitad de la herramienta cuelga inerme sobre las láminas del margen.

Por lo demás, los veinte cajones numerados esconden en su interior un mundo insospechado de sombras o de maravillas que sólo podremos descubrir si, algún día, nos atreviéramos a abrirlos.

Juan V. Fernández de la Gala
(Publicado en Panace@, Revista de Medicina, Lenguaje y Traducción. Vol. XI, nº 32, diciembre 2010)

viernes, 20 de enero de 2012

Una entrevista en Radio Ecca


Lucas López es jesuita (¡como Kircher!) y dirige Radio Ecca. Lleva un programa de entrevistas dominicales llamado "Nos gusta la gente". La idea de Radio Ecca nació en los años sesenta con el propósito de ser una emisora eminentemente dedicada a la educación, a brindar oportunidades de alfabetización y de formación cultural a personas apartadas de los cauces educativos habituales. Su actividad se fue extendiendo por todo el territorio nacional y últimamente también por diversos países en vías de desarrollo. 


Con motivo del premio de artículos Enrique Ferrán, recibí hace unos días la llamada de Lucas desde la emisora de Radio Ecca en Las Palmas de Gran Canaria. Éste es el podcast de aquel buen rato. Basta hacer click en el signo "play".



El texto del artículo "El ruiseñor y el mandarín o los tres dones del arte" que se menciona en la entrevista puede leerse también íntegramente en una de las entradas de este blog, haciendo click aquí.

Lucas López SJ, director de Radio Ecca.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

El arte venéreo de Fernando Vicente


Entiéndase bien: "venéreo" es de Venus, la diosa del amor. Es la primera acepción que recoge el DRAE. Las venus de Fernando Vicente serán precisamente el tema de su próxima exposición pictórica. Así que no nos referimos aquí a la enfermedad, antes al contrario, porque los dibujos de Fernando tienen un incuestionable valor terapéutico, en la medida en que cada uno de ellos nos sabe mostrar la realidad con pinceladas críticas. E incluso tras las ilustraciones aparentemente más amables o más ingenuas se agazapa una intención de análisis, con el borde bien afilado y siempre dispuesto a la disección, es decir, siempre dispuesto a trascender las apariencias. No son simples caricaturas: bien mirados, los dibujos de Fernando son autopsias in vivo.

Quienes sean, además, lectores habituales del diario EL PAÍS reconocerán en estos dibujos la mano experta del ilustrador madrileño, hijo de los tiempos de la famosa "movida" cultural que tan buenos frutos sigue dando. Su estilo inconfundible --hermosamente ácido, procazmente sutil-- es el que ilustra la columna dominical de Mario Vargas Llosa, Piedra de toque, y el suplemento cultural Babelia.

En el blog de Kircher nos hemos hecho eco muchas veces de su trabajo. También en la revista Panacea, (sobre Medicina y Lenguaje) en la que hemos publicado ya un número (diciembre de 2008) con sus conocidas "Vanitas", cuya portada encabeza este post (y que puede descargarse gratuitamente desde aquí.)

Pues el próximo jueves 15 de diciembre, a las 19:30, Fernando Vicente inaugurará su exposición VENUS. Será en Gloria Librería y Espacio de Arte (calle Hortaleza, 116, de Madrid) y estará abierta al público hasta el 14 de enero de 2012.

Como amable seguidor de este blog, Fernando nos envía expresamente su invitación al acto, que hacemos extensiva a todos los lectores de Kircherlandscape que se encuentren por Madrid esos días. Están todos invitados. Su exposición venérea se está incubando, una vez más, al calor de su ingenio imparable. Que cunda sanamente el contagio.

Para acceder a la web de Fernando Vicente:
http://www.fernandovicente.es/ .
Enlace a su blog personal:
http://fernandovicenteblog.blogspot.com/
Los ATLAS de Fernando Vicente:
http://fernandovicenteatlas.blogspot.com/



EXPOSICIÓN "VENUS"
Fernando Vicente, ilustrador.
Gloria Librería y Espacio de Arte.
C/ Hortaleza, 116
MADRID
Desde el 15 de diciembre de 2011 al 14 de enero de 2012

Horario:
Martes a Viernes:
11.00 - 14.00
16.30 - 20.30

Sábados:
12.00 - 15.00
17.30 - 21.00

Domingos y lunes: cerrado



(Ilustración: "El amor y la ruleta rusa". Fernando Vicente. Interviú.)

sábado, 8 de octubre de 2011

Breve historia de la imagen y la imaginación anatómica



Conocer la intrincada maquinaria que se agita bajo nuestra propia piel ha sido siempre motivo de curiosidad y de fantasía. La invención de la imprenta en el siglo XV permitió la amplia difusión de conocimientos (y desconocimientos) anatómicos, estimulando a partes iguales, entre la población culta, el morbo y la ciencia. 

La invención del microscopio y sus mejoras técnicas nos abrió ventanas increíbles a un mundo de paisajes fascinantes que, siendo íntimamente nuestros, parecían venir de otro mundo: el bosque intrincado de las neuronas, los osteocitos jugando al corro (¿o bailando la sardana?), las callejuelas y las plazas de los lobulillos hepáticos, la rítmica solidaridad de los miocardiocitos... 

Muchos años han pasado desde aquel De humani corporis fabrica de Andreas Vesalius, que desmontó --no sin escándalo, no sin resistencias-- el papanatismo galenista. Mucho ha llovido en Bolonia desde aquellas tardes de otoño que Malpighi dedicaba a observar el curso fluvial de los hematíes en la cola de un renacuajo. Muchas vidas dedicadas al estudio atento desde los primeros roentgenogramas fantasmales hasta que la moderna iconografía diagnóstica de alta resolución nos revela en un pispás los detalles más íntimos de nuestra estructura, sin necesidad de recurrir al "bistouri" francés o "allo scalpèllo" italiano. Han pasado muchos años, muchos siglos. Pero la fascinación persiste.

El historiador de la ciencia Prof. Michael Sappol se ha ocupado de organizar, con magnífico criterio didáctico, la exposición Dream Anatomy en la National Library of Medicine (NLM). No dejen de visitarla en: http://www.nlm.nih.gov/dreamanatomy/ .En el blog de Kircher reproducimos hoy el vídeo explicativo de la exposición, con los comentarios del Prof. Sappol, en un inglés muy asequible hasta para los que, como yo, no nos sentimos del todo muy seguros en esta lengua.
Ahí va:


Dream Anatomy from Owen D. Young, Jr. on Vimeo.

sábado, 4 de junio de 2011

Mirando al agua con José Manuel Vargas


José Manuel Vargas es un magnífico fotógrafo de El Puerto de Santa María. Sus fotos de plantas y flores silvestres conjugan la precisión botánica con un extraordinario atractivo estético. Sus fotos de paisajes están pobladas de una atmósfera mágica y, como en los mejores cuadros de Velázquez, hasta el aire aparece retratado.

Por eso no pienso perderme esta exposición: "Mirando al agua" que se inaugura el próximo viernes 10 de junio en el Centro Cultural Alfonso X el Sabio de El Puerto de Santa María (Cádiz).

Aquí está su web, para que veáis a qué me refiero:
http://www.jmvargas.es

sábado, 7 de mayo de 2011

"Ad inferos" de Dino Valls



Ad inferos (2004). Óleo sobre tabla, 150 x 80 cm

Juan V. Fernández de la Gala

Dice Joan Corominas que la palabra infierno viene del latíninferus, que significa inferior o subterráneo. Y así debe ser, porque cuando los predicadores de antaño intentaban advertir de los terribles castigos que esperaban en el infierno a los malvados, señalaban repetidamente hacia abajo, con el índice bien tieso y el rostro muy serio.

El infierno que describe Dante muestra la topografía desoladora de una torre invertida, de un embudo que se pierde en la profundidad de la tierra. Y la Divina commedia es, en sus inicios, la crónica de un descensus ad inferos, un viaje alucinado y alucinante que se inicia en los nueve círculos que componen el Infierno, continúa luego por los espacios intemporales del Purgatorio y termina en el ámbito luminoso y feliz del Paraíso. 

Se ha dicho que en los tercetos de Dante hay hasta cuatro lecturas superpuestas. Jorge Luis Borges, que sentía una fascinación particular por el poeta florentino, era capaz de desvelar algunas más. Sin embargo, los lectores más pedestres nos conformamos solo con seguir, con el corazón en un puño, la peripecia de Dante en busca de Beatriz, llevado de la mano de Virgilio. Nos perdemos, claro, las referencias, expresas o veladas, al mosaico que era la sociedad italiana en los albores del Renacimiento, las dosis de moral escolástica vertidas entre líneas, la crónica en etapas de un itinerario ascético y de un descubrimiento personal o las alegorías de la fe (personificada en Beatriz) y la razón (representada por Virgilio), virtudes que, de puro luminosas, pueden llegar a ser cegadoras. Algo parecido sucede con los cuadros de Dino Valls, auténticos palimpsestos simbólicos en los que cualquier glosa siempre parecerá incompleta y puede que hasta frívola. 

Aquí nos muestra Valls su personal visión del canto XIX del Infierno. El anciano, alma triste atrapada boca abajo en los entrepaños del muro, es nada menos que el papa Nicolás III. Dante no dudó en colocarlo entre los moradores del infierno. Su pecado: simonía, es decir, otorgar bienes espirituales a cambio de dinero. El castigo: yacer cabeza abajo en un cubículo estrecho hasta que alguno de sus sucesores viniera a reemplazarlo. Los aficionados a mirar los cuadros con ojo clínico no deben perderse el pene hipospádico y el hallux valgus del pontífice. Por lo demás, la simbología del número tres impregna el cuadro (un muro con tres círculos y tres entrepaños), como impregna también la propia Commedia, una obra dividida tres etapas, cada una con treinta cantos escritos en tercetos.

A su lado, el ambiguo personaje enlutado y lloroso, a mí se me antoja que es Dante (y es Eneas y es Ulises y quizá también nosotros mismos). Anda en busca de su Beatriz, perdida y muerta, que es también como decir en busca de Creúsa o de Penélope. Ante sus pies se abre la puerta abismal que da paso al cuarto recinto, en el círculo octavo del infierno. Las ligaduras del temor lo paralizan. Será preciso armarse de valor para romperlas. No tengan miedo y salten, porque lo que el joven Dante no sabe (y yo diré en voz baja para no desvelar lo indesvelable) es que al final de su camino le aguarda una Beatriz luminosa y rediviva, que quizá no sea otra que Dante mismo o lo mejor que hay en Dante. La exploración del inconsciente exige también, como en el viaje de Dante y como en el de Ulises, adentrarse en las propias oscuridades, recorrer los infiernos personales, afrontar con dicha y sin culpa los propios paraísos o soportar este anodino discurrir de purgatorio que es la vida para, al final, llegar a la misma Ítaca de la que partimos. Solo que conociéndola y apreciándola mejor, como sugería Kavafis.

Hades, Averno, Gehena o Tártaro son los nombres que ha recibido el infierno en las distintas culturas y en las diversas tradiciones religiosas. En definitiva, un lugar de oscuridad, de eterna muerte, de fuego para algunos y de hielo para otros, poblado de demonios o habitado solo por el más oscuro olvido. Al cardenal Wojtyła, siendo papa, se le ocurrió un día decir que ese infierno era solo una metáfora y no un lugar concreto. La sugerencia, nacida del sentido común más elemental, no gustó, sin embargo, a algunos apólogos de la condena, que pretendían que llamas y tridentes tenían que ser, por fuerza, tan reales como la maldad de quienes los merecen.

Tengo fe en un Dios bondadoso y cercano y por eso opino, como Küng, que ese infierno no existe, aunque sí el infierno de insolidaria frialdad que, entre todos, construimos en el mundo. Pero, si existiera, qué buen lugar para que fueran allí esos promotores del averno, esos pirómanos de la intolerancia, que tan minuciosamente han querido diseñarlo a su propia imagen y semejanza.

(Publicado en Panace@, diciembre 2010)

domingo, 20 de febrero de 2011

Trasnoche

Retrato del Doctor Alphonse Leroy. Óleo sobre lienzo. 72 x 91 cm. Musée Fabre, Montpellier, Francia.

El cuadro salió de la mano hábil de Jacques-Louis David hacia 1783. La humanidad del doctor Alphonse Leroy (1748-1816), el ginecólogo que atendió el nacimiento del hijo del pintor, llena de tonos cálidos el cuadro. Así que no sólo estamos ante un retrato, sino también ante el testimonio de un padre agradecido al médico que atendió a Madame David en el parto. 

La textura de la seda y sus brillos en el batín que viste el ginecólogo están magníficamente logrados. Una vestimenta informal, por la que asoman, elegantes, los lazos y puñetas de la camisa. No lleva la  habitual peluca empolvada, sino un exótico turbante, con los mismos tonos del tapiz que cubre la mesa. Dominan los rojizos, los blancos y los azules: los colores de la República Francesa. No en vano David fue amigo personal de Robespierre.

Intuimos el rango social y el prestigio del personaje retratado, pero también el comedido ascetismo en el mobiliario y la desnudez de ornamentos de alguien que ha entregado su vida a la ciencia.  Lo imaginamos habituado a trasnochar, no sabemos si por los ritmos que impone la vida social, los avisos de partos imprevistos o el insomnio creativo de alguien como él, acostumbrado a reflexionar en muchas duermevelas. 

 A su lado, un quinqué lleno de aceite, pero extrañamente apagado, quizá porque, tras una noche de trabajo, la luz del nuevo día empieza a insinuarse ya en las ventanas. El trazo de sombra rectilíneo sobre el papel, el rostro y el turbante iluminados, nos permiten adivinar incluso la posición de esa ventana, algo alta, delante de su mesa, casi como si nosotros alcanzásemos la estancia. Su brazo izquierdo se apoya seguro en un libro de Hipócrates: Morbi mulierum, "Las enfermedades de la mujer" en el que vemos incluso asomar un registro de lectura, improvisado con una tira de papel cortada a mano.

Su mano derecha suspende la pluma de ave que acaba de sumergir en el tintero. Ante él, un pliego de papel recoge sus reflexiones en la última madrugada, brevemente detenidas en una pausa mientras nos mira. Nos queda, sin embargo, el convencimiento de que Leroy volverá a retomar la escritura interrumpida si nos quedamos un momento en silencio. Estaba preparando entonces su libro La Médecine maternelle (1803) y los pinceles de Louis David lo han inmortalizado para siempre en ese empeño. Guardemos silencio, querido lector, y dejémosle seguir en su tarea.

martes, 7 de diciembre de 2010

OTRO ÁNGEL AZUL


Título: Células de neuroblastoma I diferenciándose en cultivo. Colección "Paisajes neuronales" Obra Social de La Caixa.
Autor: Torsten Wittmann. Department of Cell and Tissue Biology, University of California, San Francisco (EE. UU.)

Resulta extraño que un tumor infantil tan mortífero como el neuroblastoma pueda resultar tan bello a través del microscopio de fluorescencia y de los filtros magistrales de Torsten Wittmann. Vistas así, las células tumorales parecen evocar, más bien, lejanas nebulosas o cúmulos estelares perdidos en algún lugar del cosmos.

«Otro ángel azul», ha subtitulado esta imagen el filósofo Fernando Savater, acordándose seguramente de aquel film que dirigió Josef von Sternberg en los años treinta: Der blaue Engel (El ángel azul). En aquella ocasión, Marlene Dietrich, hermosa y fatal, como lo son también estas células, fue capaz de llevar a un hombre a la desesperación y a la locura. Pues aquí está, como en los ojos de Marlene, la belleza de la fatalidad, la luminosa boca del temor, la llamada seductora de todos los abismos.



TORSTEN WITTMANN
Torsten nació en Alemania y se apasionó definitivamente con las intimidades de la célula en Heidelberg, mientras se esforzaba por visualizar el huso mitótico con técnicas de microscopía de fluorescencia. Actualmente trabaja en San Francisco, en el Departamento de Biología celular y tisular de la Universidad de California. Es gran aficionado a la fotografía digital y ganador de varios premios por sus espectaculares imágenes microscópicas. Las células del neuroblastoma que incluimos aquí constituyen, sin duda, una de las imágenes más impactantes de la exposición "Paisajes neuronales".


(Juan V. Fernández de la Gala. Publicado en Panace@, Vol. X, nº 30. Segundo semestre 2009. Págs. 207-208)

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Fotos sin comentarios

Instalación del asrtista Mehmet Ali Uysal en el Museo de Arte Contemporáneo de Chaudefontaine (Bélgica)




Ésta es la página web del artista

(Fotos: archiblock.com y festival5saisons.org)

domingo, 7 de marzo de 2010

Leer es escuchar con los ojos



Una muchacha completamente absorta en la lectura de un libro y un pintor que ha sabido reflejar, como pocas veces se ha visto, las emociones que esta actividad suscita en el ánimo.
El cuadro, de 1850, se titula Lesendes Mädchen ("Muchacha leyendo") y es del pintor austriaco Franz Eylb (1806-1880). Puede verse en la Österreichische Galerie del Belvedere (Viena).


viernes, 15 de enero de 2010

ArtNATOMÍA: arte y anatomía del gesto




Uno de los temas del que guardo mejor recuerdo de las clases de Anatomía Humana  es precisamente el de la musculatura facial. Por contraposición a los grandes músculos del tronco y las extremidades, la musculatura del rostro está compuesta de músculos discretos y no particularmente bellos. Puestos en acción, sin embargo, son capaces de dar vivacidad a un rostro y de transmitirnos un mensaje de emociones que, en los albores de nuestra especie, fue nuestro vehículo de comunicación principal hasta que aprendimos a usar de la palabra.


 Animado por esa idea de la relevancia de lo discreto, me animé a leer con gusto el delicioso capítulo que Orts Llorca le dedica en su texto a las bases anatómicas de la mímica y la gestualidad. Muchos años después me encontré una reedición del tratado de Anatomía artística del francés Moreaux, alumno de Duval, y me la llevé a casa fascinado por los dibujos.Todavía la hojeo con placer y me paro en los suculentos comentarios de Moreaux, pensados para orientar a los estudiantes de Bellas Artes en la tarea difícil de dar a los rostros la expresión oportuna y traducir así las emociones que no vemos en gestos que sí podemos apreciar.


Pero lo más impactante que recuerdo en este sentido fue una visita al Museo Belvedere de Viena una mañana de verano y la sorpresa de descubrir allí la obra interesantísima del escultor alemán Franz Xaver Messerschmidt (s. XVIII): una colección de casi 70 bustos que representan todas las expresiones faciales que los músculos de la cara pueden alcanzar a transmitir. Son gestos deliberadamente exagerados que muestran la versatilidad extraordinaria del rostro como elemento de comunicación no verbal. Son las fotos que aparecen al comienzo y al final de este mismo post.


Hoy me he topado con esta otra sorpresa en los caminos cruzados de la red: se llama ArtNATOMÍA y es una aplicación pensada para que los estudiantes de Medicina, Enfermería, Fisioterapia y Bellas Artes puedan entender el papel de los músculos faciales en la gestualidad y la mímica. Puede constituir también una herramienta extraordinaria para neurólogos, dermatólogos y cirujanos plásticos, creadores de cómics de animación y hasta para la formación gestual de los actores.


Es muy fácil de usar. La foto que aparece aquí es una captura de la interfaz de la página. He colocado flechas amarillas numeradas para que pueda entenderse el manejo:





1) Aquí se selecciona si lo que quiere verse en la imagen es un simple esquema facial (modelo esquema) o una imagen artística del rostro humano (modelo naturalista).
2) Moviendo este botón hacia la derecha aparece una progresiva transparencia del cráneo.
3) Y moviendo este otro podremos ver la musculatura facial del mismo modo.
4) En la columna central podremos elegir el músculo que queremos situar en el rostro. Y en las pestañas de la derecha aparecerán sus características (etimología, origen e inserción, acción y expresión que confiere al rostro).
5) Dentro de la pestaña de ACCIÓN, pinchando en el signo triangular (play), se pone en marcha una animación con el movimiento muscular en la imagen.
6) Pinchando aquí se puede elegir si el movimiento queremos que sea unilateral izquierdo, unilateral derecho o bilateral.


Si se pincha sobre NIVEL II (flecha verde) accedemos a una herramienta más sofisticada que permite combinar varios músculos, que logran imprimir expresiones concretas al rostro, como ésta, que he elaborado yo mismo combinando la acción de cuatro músculos faciales:




La aplicación ARTNATOMIA (ARTNATOMY) ha sido creada por Victoria Contreras Flores (2005) y puede utilizarse en línea en la dirección: www.artnatomia.net. También es posible adquirir una versión más completa, que puede manejarse offline. Arte, anatomía y didactismo en una muy atractiva propuesta.


Puedes encontrar más información sobre las curiosas esculturas de Messeschmidt en la página web del Museo Upper Belvedere en Viena.


Y también en: 


lunes, 28 de diciembre de 2009

"La femme fatale", de Juan Salido


La sala de la Pescadería Vieja de Jerez acoge estos días una exposición de 20 fotografías de Juan Salido.

Bajo el título común de "LA FEMME FATALE" se hace un recorrido visual por este personaje del que la pintura, la literatura y el cine han sabido sacar tan magnífico provecho.

Juan Salido ha reunido allí mujeres bíblicas, como Judith, Dalila y Salomé, personajes históricos como Cleopatra o seres de ficción como Pandora, la Esfinge, Lilith o Circe, retratadas todas ellas todavía con un pálpito de fatalidad en sus ojos o una sombra de muerte reciente entre los dedos.

Como tengo la suerte de ser amigo del fotógrafo, he pasado un rato muy instructivo recorriendo con él cada una de las imágenes, sorprendido por la laboriosa tramoya de intenciones y afanes que, sin que uno llegue jamás a sospecharlo, se oculta tras la rotundidad airosa de cada obra.

Esta mañana, las mujeres fatales de Juan Salido fueron desfilando ante nosotros encarnadas en rostros, miradas y gestos. "Encarnadas" es desde luego la palabra exacta, porque el fotógrafo sabe huir del fondo plano y buscar el volumen de las formas carnales en un magnífico juego de luces. Dominan las iluminaciones oblicuas, al estilo de Vermeer y los fuertes contrastes con el fondo.

Así que tengan cuidado porque las mujeres fatales del fotógrafo Juan Salido viven estos días en La Pescadería. Por la seguridad de los visitantes, es una suerte que su existencia se extienda sólo del otro lado de cristal. Desde allí nos han visto pasar, nos han seguido de reojo con sus miradas afiladas y, sin perdernos un momento de vista, con un guiño imperceptible, nos han invitado, desde sus marcos de gran formato, a los abismos de la perdición o de la muerte.

(No he sucumbido, no. Pero me han quedado ganas de volver.)

domingo, 29 de noviembre de 2009

Los maniquíes de Barbara Abel



Desde muy pequeño he sentido una fascinación especial por los maniquíes, una extraña mezcla de curiosidad y de temor. Su quietud estoica frente al nervioso ir y venir de los clientes. Su docilidad en las manos del empleado que les ajustaba un escote o una manga, mezclándose con ellos en el escaparate. Su vanidad de cartón piedra, luciendo el modelo entalladito que a la cliente que mira desde el otro lado del cristal quizá no le sentaría tan bien... Parecía una forma de taxidermia humana y, desde luego, siempre le he visto una similitud enorme con las momias.

La fotógrafa norteamericana Barbara Abel ha sabido captar el dramatismo y las historias calladas que parece haber tras cada uno de esos personajes, que fueron realizados a veces con una maestría excepcional y usando, para mayor morbo, ojos de cristal y pelo humano, que era pacientemente introducido en su lugar con ayuda de una aguja caliente. Podía ser piezas de un museo anatómico o quizá de una antigua tienda de ortopedia.

Abel hizo estas fotos en un almacén de viejos maniquíes en Detroit y, desde luego, su cámara parece haber captado algo más que el cuerpo fingido de un maniquí. Casi podemos escuchar una dramática historia detrás de cada rostro. Algunos, como puede verse, presentan signos de la acción del fuego, lo que nos revela que la tienda de modas donde estaban se incendió una noche y las llamas les iban alcanzando, mientras ellos, impávidos, mantenían serenamente la misma postura de siempre. "Tragic Beauties", se llama esta exposición de Barbara Abel. Más información sobre la artista en su web: http://www.abelphotography.com/ Puedes pinchar sobre las fotos para verlas en mayor formato.






miércoles, 9 de septiembre de 2009

"En realidad"


"Cerrad los ojos y observad:
lo que habéis visto ya no existe;
lo que veréis no existe todavía"
(Leonardo da Vinci)

Desde el 5 al 27 de septiembre, el Centro Cultural Alfonso X El Sabio acoge las pinturas de Juan Carlos Busutil, compañero de tareas docentes y mago de la luz y de las formas.

HORARIO DE APERTURA AL PÚBLICO:
Laborables de 11:00 a 14:00 y de 18:00 a 21:00 horas.
Domingos de 11:00 a 14:00 h.
C/ Larga, 89
El Puerto de Santa María (Cádiz)

sábado, 20 de junio de 2009

¿Te apetece un paseo por la orilla del río en la China de la dinastía Song?


Este cuadro es uno de los muchos tesoros artísticos de China. El original fue pintado en el siglo XI o XII, durante la Dinastía Song del Norte, pero esta copia fue hecha posteriormente, ya en el siglo XVIII, durante la Dinastía Qing.

La gente hace cola durante horas para verlo en el Museo de Shangai. Su formato es también originalísimo: para adaptarse a las dimensiones del río, el artista confeccionó una cinta de más de cinco metros de largo y sólo 25 cm de ancho.

La obra se llama "A lo largo del río durante el festival de Ching-ming". En China, la fiesta de Quinming viene a ser equivalente a nuestra fiesta otoñal de los santos y los difuntos, a comienzos de noviembre.

Puedes recorrer el río y detenerte a placer en los detalles de cada orilla, los pueblos y los personajes, con sólo desplazar el puntero del ratón hacia la derecha o la izquierda. Para detenerte, basta con colocarlo en el centro de la imagen. Cuando aparece un recuadro blanco, si pinchas se despliega una animación multimedia (con sonido, no olvides los altavoces). Un rato de placer garantizado al alcance de un click. Lo tienes pinchando en este enlace:

(Agradezco esta delicada referencia a Chantal Maillard)